COMPARTIR

(Ceuta / Redacción) — En medio de una crisis humanitaria y de seguridad sin precedentes en el norte de África, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, arribó de emergencia al enclave de Ceuta tras la llegada masiva e irregular de decenas de miles de migrantes provenientes de territorio marroquí. Durante una rueda de prensa posterior a sus reuniones con las máximas autoridades locales y los mandos de las fuerzas de seguridad, el jefe del Ejecutivo califica lo sucedido como «un ataque y una violación de la soberanía territorial de España».

Sánchez atribuyó la responsabilidad del desborde a las redes de crimen organizado: «Hemos tenido interlocuciones con las autoridades marroquíes, y lo que subyace es la lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanos han hecho de una sentencia del Tribunal Supremo», aseveró. El fallo judicial al que hizo referencia, emitido a principios de julio, ratificó que la Ley de Extranjería no permite aplicar el rechazo en frontera o «devolución en caliente» a migrantes interceptados en el mar, argumentando la ausencia de una frontera física como la terrestre. Esta interpretación jurista corrió «como pólvora» en redes de tráfico humano, desencadenando la masiva movilización.

La dimensión del flujo migratorio ha puesto en jaque la operatividad del enclave. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, calificó la situación de «insostenible» tras registrar el ingreso de aproximadamente 60.000 personas en pocas horas, lo que representa el 70% de la población total de la ciudad. «Es como si 34 millones de personas hubieran entrado en España en 24 horas. Es absolutamente imposible absorber esta presión», denunció Vivas, reflejando el clima de angustia e impotencia entre los ciudadanos ceutíes.

Los cruces se efectuaron mayoritariamente a pie y a nado bordeando el espigón fronterizo del Tarajal. El saldo de esta travesía es trágico: al menos 34 personas han perdido la vida en las últimas horas. Miles de migrantes han tenido que pernoctar a la intemperie sin acceso a servicios básicos o alimentos, situación que ha motivado a algunos de ellos a retornar voluntariamente a Marruecos ante el colapso del enclave.

Ante el despliegue del contingente, Sánchez prometió movilizar todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad en Ceuta y confirmó que se agilizan los expedientes de expulsión en coordinación con los países de origen, entre ellos Marruecos, Mauritania, Senegal y Gambia.

Asimismo, el presidente español no descartó impulsar una reforma urgente de la Ley de Extranjería para garantizar que las repatriaciones en la delimitación fronteriza se ejecuten de la manera más eficiente y rápida posible, buscando cerrar el vacío legal explotado por las mafias.