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Por José Luis Centeno S. (@jolcesal)

La lucha junto a María Corina y Edmundo es un esfuerzo que abarca lo humano y lo divino.

El vocablo “teándrico” proviene del griego y se utiliza para referir lo que es a la vez humano y divino. En tanto que la terminología “operación teándrica” se usa para describir acciones que pertenecen tanto al ser humano como a Dios.

María Corina Machado, en su gesta emancipadora, destaca: “…esta no es una campaña electoral más …esta es una lucha espiritual …Dios está con nosotros.” Es su convicción, y la nuestra, esta lucha va más allá de lo político y tiene una dimensión espiritual; esta lucha es una batalla del bien contra el mal, y siempre resuena con esperanza y determinación.

En ese sentido, María Corina sostiene que la lucha es “hasta el final”, para lograr “una Venezuela luminosa, justa, productiva, saludable física, emocional y espiritualmente”.  Siendo así, la lucha espiritual trasciende la política y se enfoca en transformación (entiéndase, transición), bienestar y justicia. Lo último, abruma a muchos en este contexto.

Otros líderes políticos que han expresado ideas similares a María Corina Machado sobre la lucha espiritual son Mahatma Gandhi, Martin Luther King Jr., Nelson Mandela y, por estos lares, Juan Germán Roscio, quienes personificaron la lucha espiritual en la política, trascendiendo las divisiones y uniendo a las personas en torno a valores comunes de dignidad, justicia y esperanza.

Utilizar el marketing político para asociar el liderazgo político con la divinidad y valores espirituales es algo muy diferente. Recientes actos del oficialismo con esa orientación resultaron un fiasco bochornoso. Verdad de Perogrullo.

Si María Corina, con la más absoluta convicción, atestigua: “…cuando vemos que esta es una lucha espiritual, por el bien, nada nos detiene, porque, además, Dios está con nosotros.” “…tengamos confianza, nosotros tenemos la fuerza más grande que nos anima …vamos de la mano de Dios, por encima de todo». Estaríamos ante una operación “operación teándrica”.

Por supuesto, no es fácil digerir este planteamiento. Veámoslo a nivel lógico. Otra afirmación suya: “…tenemos muy claro cuál es la naturaleza de esta lucha, esto va mucho más allá que una lucha electoral, esto es una lucha espiritual entre el bien y el mal, y el bien va a triunfar. Dios está con nosotros». Ergo, la lucha, así caracterizada, adquiere carácter “teándrico”.

Luego, no sería aventurado afirmar, que la lucha que estamos dando al lado de María Corina Machado y Edmundo González es simultáneamente un esfuerzo humano y divino. No es herejía afirmar esto; es una comprensión profunda de que la lucha por la justicia y la libertad trasciende los límites materiales y se conecta con algo más allá de nosotros mismos.

Así las cosas, la lucha de los venezolanos encabezada por María Corina y Edmundo adquiere un carácter “teándrico” o divino-humano al trascender lo político, enfocarse en valores espirituales y tener a Dios como aliado en la búsqueda de una Venezuela mejor. Es un esfuerzo conjunto de los venezolanos y la divinidad por la justicia y el bien común. Cierto, difícil de digerir, pero no por ello deja de ser una realidad latente en esta tierra de gracia.

Es menester insistir, María Corina Machado ha enfatizado que esta lucha va más allá de las elecciones y tiene una dimensión espiritual. Su convicción, también la nuestra, es que estamos combatiendo no solo por el bienestar material y político, sino también por valores más profundos y trascendentes.

Recordemos, la espiritualidad implica una conexión con lo divino, una búsqueda de significado y un compromiso con principios éticos y morales, ausentes en nuestros contendores. En este sentido, la lucha se convierte en una batalla del bien contra el mal, donde la esperanza y la determinación son fundamentales, como lo vemos por estos días.

Entonces, la lucha al lado de María Corina y Edmundo es simultáneamente humana y divina. ¿Por qué?

Humana: Los venezolanos, cada día en mayor número, estamos comprometidos activamente en la transformación de nuestro país. Participamos y desarrollamos acciones concretas para lograr un cambio positivo, entiéndase, la anhelada transición a la democracia. Sin duda, esto es un esfuerzo humano, lleno de pasión y determinación.

Divina: Al admitir, “Dios está con nosotros”, María Corina, Edmundo, todos nosotros, reconocemos una fuerza superior que nos guía y fortalece. Es un reconocimiento de lo trascendental en nuestra lucha.

Desde esa perspectiva, la lucha que estamos dando, con fases “apoteósicas”, como el inicio de la campaña electoral en Caracas o el lleno total de la Quinta Avenida de San Cristóbal, en el estado Táchira, se convierte en una “operación teándrica”, ya que involucra tanto la acción humana como la intervención divina, de la cual no dudamos.

En suma, la lucha que estamos llevando a cabo junto a María Corina y Edmundo es un esfuerzo que abarca lo humano y lo divino. Es una búsqueda de transformación, bienestar y justicia que va más allá de las urnas electorales y se conecta con valores espirituales y trascendentales.