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Iván Colmenares

Por ahí andaba rodando un fakenews, un bulo o quizás una verdad pasajera, con una encuesta que daba triunfador a Edmundo González Urrutia, en 18 estados del país, menos en Portuguesa, Carabobo, Aragua, Delta Amacuro y Vargas para nosotros, La Guaira para los rojos por ese odio cupular contra los próceres civiles de la Patria y uno que otro militar, pata en el suelo que se transformó en gigante para darnos nada más que la libertad y la nacionalidad. Estoy hablando ya saben, del Centauro de los Llanos. El mismo inmenso papel que cumple hoy María Corina Machado como líder fundamental del camino hacia una Venezuela libre, aunque con muchos riesgos, porque la cultura chavista, de tramposería, triquiñuela, corrupción, prepotencia, soberbia, mezquindad, sectarismo, se ha instalado en el ADN y algunos copian mucho de esa herencia perversa, aunque se vistan de seda. 

El inicio inédito de una campaña desigual, ventajista por parte de un régimen que agoniza y cuyos asesores actúan más con el hígado, como muchacho malcriado, es la rebeldía de un pueblo que se levanta en cada calle, en cada tragedia, en cada dolor individual y colectivo, ante cada burla, con un optimismo jamás visto en la tierra de Páez. A la convocatoria de María Corina, Venezuela entera respondió con caravanas y actos masivos, hechos con la voluntad de cada connacional. Pero lo de nuestra tierra me asombró. Ya lo había hecho Guanare, Guanarito, Araure, Turén y Acarigua. Pero el cuatro de julio, la llanura se estremeció. Guanare, Acarigua, Turén donde estuve, Guanarito, Chabasquén, Boconoíto, Papelón, Píritu, el sorprendente Ospino que responde con pasión a cada agresión de Primitivo Cedeño, Agua Blanca, el viernes San Rafael de Onoto y el sábado, Araure-Acarigua, Ospino otra vez juramentando el padrón electoral, Biscucuy, con la presencia de César Pérez Vivas, en estas tres capitales municipales, demostraron que Portuguesa también va a cambiar.

Mi angustia personal y política en estos meses ha sido el recuerdo del 2013, cuando Henrique Capriles “perdió” ante Nicolás Maduro. La cuenta oficial del CNE decía que la diferencia era de 180 mil votos. Y nosotros, en Portuguesa, perdimos por la misma cantidad en números redondos. Es decir, Capriles no pudo demostrar su victoria, porque no había actas. Entonces, nos quedó el “sanbenito” de que no sólo perdíamos, sino que hacemos perder. El 21 de noviembre le metimos cuatro goles, con Jóbito, Valmore, Oswaldo y Carlos Barrios, aunque perdimos también por nosotros mismos, no por falta de actas, sino de unidad. Y esa es otra razón para celebrar, porque la gente se dejó de pendejeras y así como enseñó cómo se construye fuerza desde abajo, acabó con el alacranato, comenzando por el paso dado por dirigentes de AD, COPEI, el Cambio, y otros que contribuyen hoy con este esfuerzo fundamental e histórico. 

Hoy, el optimismo del pueblo cansado de tanto desprecio, humillación, de una cúpula que viene destrozando al país, comenzando por su base fundamental que es la familia, consiguió en una locomotora humana, poderosa, como la ingeniera Machado Parisca, encarrilar el tren de la unidad hacia Miraflores. No hay vuelta atrás. Como ella ha dicho, ante cada golpe, cada arbitrariedad, cada burla, “mano segura, no se tranca” como en el dominó.

Y no se equivoquen, quienes, montados en este portaviones, pretenden hacer creer que es por ellos, que la fuerza y la esperanza que recorre a Venezuela y luego, quieran imponer a trocha y mocha, como hay en ciertos pasajes en el tema electoral regional, sus criterios caprichosos y sin consulta. Lo que ha despertado María Corina es la esencia democrática del venezolano, es la fe puesta en la reinstitucionalización del país, es el compromiso de construir el bienestar para la inmensa mayoría nacional, a partir del saneamiento del aparato administrativo del estado, de eliminar convenios internacionales que son una sangría en detrimento de la familia y de los profesionales nuestros, en la eliminación de la reelección indefinida que coarta el revelo generacional y la alternabilidad en el poder, en dignificar al pensionado y jubilado, al docente y a todos los trabajadores de la administración pública. 

La lección portugueseña nos quitó la angustia, aunque quedan otras, pero la certeza de victoria está escrita por miles de conciudadanos que demostraron que se crece como buen llanero ante la adversidad, que es del tamaño del compromiso que tiene por delante. Esta ola de fe sigue creciendo y el 28J con respeto mirará a su contrincante en cada mesa, sabiendo que éste no se va a inmolar ni a trasnochar por un régimen decadente y humillante. 

Los hospitales en decadencia y Cedeño gastando 300 mil dólares en Dangond. Plata perdida no por el colombiano que es un artistazo, sino por los resultados. Y el 29 de julio, honor al vencido, gloria al vencedor.