Guanare, reconocida como la ciudad más limpia de Venezuela, ha sido ejemplo de pulcritud gracias al esfuerzo incansable de mujeres y hombres que creen en lo público como extensión de su dignidad. Sin embargo, esa belleza urbana que enorgullece se ve atacada por una plaga que no se barre con escoba: la inconsciencia.
No es solo basura lo que lanzan; es una actitud. Es la derrota del civismo, la prisión de la ignorancia, la falta de sentido colectivo. ¿Puede haber libertad sin conciencia? ¿Puede sostenerse una patria donde algunos disfrutan lo construido mientras otros lo sabotean, por descuido, por necedad o por cálculo político?
Cada papel tirado, cada botella abandonada, es un manifiesto en contra de la armonía. Es una grieta en la imagen de un pueblo que ha sabido levantarse. Porque mantener limpia una ciudad no es solo un trabajo físico: es un acto de amor y de conciencia.
Hoy, más que nunca, necesitamos ciudadanos que no solo exijan derechos, sino que los acompañen con deberes. La libertad sin conciencia es una ilusión, y la conciencia sin acción, solo un buen deseo.
Guanare merece no solo aplausos por su limpieza, sino una ciudadanía que la respete, que la preserve y que entienda que el verdadero progreso se camina en aceras limpias… y con la conciencia aún más pulcra.
WWW.NORTEASUR.NET
