China activó gestiones diplomáticas y financieras para resguardar los créditos concedidos a Venezuela, en medio del nuevo escenario político abierto tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
De acuerdo con información de Bloomberg, autoridades del gobierno chino y representantes de sus principales bancos iniciaron contactos tanto con funcionarios venezolanos como estadounidenses para asegurar sus intereses económicos.
La preocupación de Pekín se refleja también en el sistema financiero del país. Según fuentes citadas por el medio estadounidense, los reguladores chinos solicitaron a los grandes bancos que informen con detalle su exposición a Venezuela y refuercen los controles de riesgo, ante la posibilidad de cambios profundos en la administración y en la gestión de la deuda externa venezolana.
Aunque no existen cifras oficiales actualizadas, estimaciones sitúan la deuda con China entre 10.000 y 20.000 millones de dólares.
Por ese motivo, el gigante asiático busca asegurarse un lugar en cualquier proceso de renegociación futura, especialmente de los préstamos otorgados durante los gobiernos de Hugo Chávez, muchos de ellos respaldados con envíos de petróleo.
Si bien China fue el principal comprador del crudo venezolano en 2025, ese volumen representa una porción menor de sus importaciones totales y podría ser reemplazado con facilidad.
Aun así, Pekín mantiene una postura crítica frente a la intervención de Estados Unidos en Venezuela y ha exigido la liberación de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, detenidos y trasladados recientemente a Nueva York.
