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La cultura venezolana se fundamenta en la fe católica porque sus  valores, símbolos, arte, tradiciones y cosmovisión del pueblo se nutren e inspiran en el Evangelio, resultando en una «inculturación» profunda donde la fe no es superficial, sino que moldea la vida cotidiana, las estructuras sociales y la comprensión del mundo, como se ve en la historia de la Iglesia, desde la Biblia hasta el arte sagrado y las leyes basadas en principios naturales. Es un diálogo constante donde el cristianismo se adapta para expresar su mensaje universal sin perder su esencia, buscando la verdad, la belleza y el bien en cada contexto cultural, superando relativismos y subjetivismos. Los Principios como la dignidad humana, la justicia, la verdad y el amor al prójimo, inspirados en los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús que integran en la moral social y personal. Valores simbolizados en el arte sacro y popular (pintura, escultura, arquitectura) convirtiéndolos en un medio para ilustrar y vivir la fe, reflejando narrativas bíblicas y creencias. 

Nuestras tradiciones son Fiestas religiosas y expresiones del pueblo a los santos (Navidad, Semana Santa, el Tamunangue a San Antonio, la Parranda de San Juan, Los Chimbangueles de San Benito, la Parranda de San Pedro, el Velorio de la Cruz de Mayo, las Cenizas del miércoles que inicia la cuaresma para la Semana Santa, el rito de la Palma Bendita en Semana Santa, un Patrimonio de la Humanidad desde Venezuela), sacramentos y devociones populares que se arraigan en la vida comunitaria y familiar, dando sentido a la existencia. Mostrando nuestra visión del mundo que reconoce a Dios como creador buscando el sentido último de la vida en la relación con Él, viendo la historia humana como parte del plan divino. 

En Venezuela El Evangelio permea el lenguaje, las ideas y las categorías de pensamiento, buscando una síntesis entre la fe y la razón, como en el caso de los Padres de la Iglesia o la teología contemporánea. Es una evangelización profunda que busca transformar las raíces de la cultura, no solo ponerle un barniz superficial. La fe cristiana se incultura en la Venezolanidad y, a su vez, la evangeliza, enriqueciéndola y purificándola, sin someterse a ella ni oponerse radicalmente. 

En este sentido la «Genealogía de la Fe» se manifiesta en un complejo tapiz cultural donde las creencias (indígenas, africanas, católicas) se mezclan con las expresiones artísticas, culinarias y sociales, creando una cultura vibrante y diversa que es el resultado de siglos de mestizaje y transculturación. En Venezuela, la religión, mayoritariamente católica (63% pueblo según aporte del Centro Gumilla Nov.2025; 80 a 96 % datos de Consolata America (Santa Sede) y el Departamento de Estado, EEUU), y las creencias espirituales son inseparables de la cultura. Las fiestas patronales, la Semana Santa, y la Navidad son ejemplos de cómo la fe se expresa en rituales y tradiciones que son parte integral de la Identidad Nacional.  

La genealogía de la fe en Venezuela es un tapiz de orígenes, narrativas coloniales y religiosas, y figuras que la han encarnado, rastreable a través de archivos eclesiásticos y seculares, con la labor de investigadores. La genealogía de la fe en Venezuela es una mezcla de raíces indígenas, africanas y europeas, reflejada en el mestizaje y la historia colonial, con la Iglesia Católica como columna vertebral, custodios de registros parroquiales (bautismos, matrimonios), La Iglesia Católica centralizó la información vital, con registros de bautismos, matrimonios y defunciones desde 1577, lo que certifica la historia de Venezuela como base que sustenta los hechos acontecidos en el transcurrir del tiempo.  La evangelización colonial fue el pilar fundamental que estableció el catolicismo como doctrina dominante, marcando la cosmovisión venezolana.

La fe católica ha influido en valores sociales, especialmente en temas de familia y bioética, y se ve reforzada por la piedad popular y los santos venezolanos  y,  en este tiempo la figura de San José Gregorio Hernández como santo nacional une diversas corrientes de fe, más allá de linajes familiares específicos, configurando una identidad espiritual rica y diversa, rastreable a través de registros  y sociedades genealógicas. La fe se transmite principalmente en el entorno familiar, a través de generaciones, reafirmando su rol como pilar social.  La Fe Católica en Venezuela es una fuerza cultural que moldea tradiciones, devociones y la Identidad Nacional, adaptándose a la modernidad sin perder sus raíces profundas. Venezuela no tiene una religión oficial. Sin embargo, el catolicismo romano es la fe dominante y está profundamente arraigada en la cultura nacional, la Fe de la Iglesia Cátolica en Venezuela tiene un profundo valor histórico, jurídico, social y cultural, influyendo en la moral, el arte (Sacro y popular), las leyes (derechos humanos, derecho internacional), la educación (enseñanza católica), el calendario (basado en Cristo), las estructuras sociales y los valores familiares, moldeando nuestra idiosincrasia y dejando una huella indeleble. 

Que la fe católica esté arraigada en la esencia de la venezolanidad significa que sus valores, tradiciones y símbolos están profundamente entretejidos en la vida diaria, festividades, el lenguaje y las costumbres familiares, moldeando la identidad nacional a pesar de la diversidad religiosa actual, siendo la Iglesia una institución de confianza y el hogar el principal espacio de transmisión de estas creencias, aunque con tendencias hacia el declive religioso en las generaciones más jóvenes por no enseñarse en las escuelas de manera formal a través de la educación religiosa. 

En este tiempo:  “la Iglesia, (en palabras escritas en la Obra Sociografia Religiosa de Venezuela de la Fundación Gumilla y la Universidad Cátolica Andres Bello) está llamada a impulsar procesos de reconciliación, le resultaría útil crear sinergia con las universidades, la institución que mayor confianza genera en las personas.  Pensar en alianzas entre la academia y la fe, la intelectualidad y el humanismo cristiano es ampliar las probabilidades de que los emprendimientos en pro de la reconciliación nacional, en distintos niveles personales, comunitarios, sociales, políticos), produzcan mayor impacto e incidan en distintos ámbitos«. Continuo citando a la Fundación Gumilla en palabras del Investigador Jesús María Aguirre: “«No se trata de cambiar el mensaje, sino los métodos con que se comunica», para que la Iglesia continúe siendo relevante y su legado perviva, debe renovar sus estrategias sin perder la esencia del mensaje del evangelio”. «Hay que empapar la cultura de cómo se vive la fe, llenarla de historias. Es necesario conectar el mensaje de Jesús con la cultura popular, las tradiciones, la música y los medios contemporáneos. Esta renovación implica no solo preservar doctrinas, sino también adaptar el lenguaje y los formatos para llegar a los jóvenes y a quienes buscan nuevos sentidos»

Los venezolanos somos reconocidos por nuestra fe profunda, se lo debemos a  una fuerza civilizadora, dos veces milenaria, de pensamiento religioso y sus ecos en la filosofía y los valores sociales ha dado forma a las instituciones, valores, arte y leyes que se comprueba en la genealogía del pueblo.