El Gobierno de Estados Unidos está evaluando con Chevron Corp., otros productores de crudo y los principales proveedores de servicios petroleros del mundo un plan orientado a reactivar con rapidez la extracción de crudo en Venezuela sin tener que asumir los enormes costos de una reconstrucción total de la industria.
En estas conversaciones participan compañías de servicios petroleros como SLB Ltd., Halliburton Co. y Baker Hughes Co., que estarían enfocadas en reparar o sustituir equipos anticuados y en actualizar los campos de perforación más antiguos para lograr aumentos de producción en el corto plazo, difunde Bloomberg,
La idea detrás de este enfoque es que, con inversiones mucho más limitadas que los $100 mil millones estimados para una reconstrucción completa, es posible incrementar la producción venezolana en cientos de miles de barriles diarios. Esto permitiría responder rápidamente a las necesidades energéticas mientras se generan ingresos que podrían utilizarse para financiar trabajos más ambiciosos.
El plan, alineado con los objetivos de la administración del presidente Donald Trump, busca aprovechar la infraestructura existente y la tecnología de empresas estadounidenses para reactivar flujos de crudo en el menor tiempo posible, después de la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por las fuerzas estadounidenses.
Expertos señalan que, aunque la recuperación total del sector petrolero venezolano hasta niveles cercanos a sus picos históricos tomará años, existen oportunidades de aumentar rápidamente la producción con mejoras puntuales en instalaciones clave.
