COMPARTIR

​Hablar del Día de la Candelaria en Guanare es hablar de una ciudad que respira espiritualidad por sus cuatro costados. Mientras el mundo celebra la presentación del Señor, los guanareños convertimos nuestras calles y templos en un faro de devoción que ilumina el llano venezolano.

​El Corazón de la Celebración

​En nuestra ciudad, la Candelaria tiene un matiz especial. No es solo el fin del ciclo navideño o el momento de «levantar al niño»; es una renovación del compromiso con la luz.

​La Bendición de las Velas: En la Basílica Catedral y en cada parroquia local, el encendido de las velas simboliza que, ante cualquier oscuridad económica o social, la fe del llanero sigue intacta.

​Identidad Llanera: A diferencia de otras regiones, aquí la Candelaria se siente entre el aroma del café matutino y el calor que empieza a apretar en febrero. Es la fe sencilla del pueblo que agradece por la salud y la familia.

​El Vínculo Coromotano: Para nosotros, cada advocación mariana nos lleva de vuelta a nuestra Patrona. La Candelaria es la luz que nos guía hacia el abrazo de la Virgen de Coromoto.

​Un Ritual de Esperanza

​En los hogares de Guanare, la tradición de la reunión familiar tras la bendición de las velas refuerza el tejido social. En un contexto donde la unidad es nuestra mayor fuerza, este día nos recuerda que nadie camina a oscuras si lleva consigo la llama de la solidaridad.

​»Hoy, Guanare no solo celebra una fecha; reafirma su destino como faro espiritual. Que la luz de las candelas que hoy bendecimos se traduzca en paz para cada hogar de nuestro estado Portuguesa.»

WWW.NORTEASUR.NET