Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores a principios de 2026, Venezuela ha comenzado a vivir una serie de reformas políticas y económicas que parecían impensables hace apenas unas semanas.
La operación liderada por Estados Unidos no solo culminó con la detención de los líderes del oficialismo, sino que también provocó una serie de cambios drásticos en el país. Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia encargada tras la captura, ha comenzado a liberar a cientos de opositores políticos y activistas que habían sido detenidos en los últimos años. Esta medida busca, en parte, apaciguar las tensiones internas y mejorar la imagen del gobierno ante la comunidad internacional.
Reportaje de la BBC detalla los cuatro principales cambios tras la extracción del heredero político de Hugo Chávez y su esposa Cilia Flores, hoy detenidos en una prisión federal de Nueva York.
La liberación de los presos políticos se complementa con la propuesta de una ley de amnistía que beneficiaría a aquellos involucrados en actos de violencia política desde 1999.
Esta iniciativa ha sido una sorpresa, dado que Maduro, hasta hace poco, había descartado cualquier tipo de perdón para sus opositores. A pesar de la controversia interna, especialmente entre los sectores más duros del oficialismo, el gobierno de Rodríguez parece dispuesta a avanzar con estos cambios como parte de un esfuerzo por conseguir la legitimidad política y aliviar las presiones externas.
En el ámbito económico, uno de los giros más relevantes ha sido la reforma de la Ley de Hidrocarburos, que facilita la participación del sector privado en la extracción y venta de petróleo. Esta reforma es un cambio radical respecto a la política de estatización promovida por Hugo Chávez, quien buscaba mantener el control estatal absoluto sobre los recursos petroleros del país.
El gobierno de Rodríguez ha justificado esta decisión como una forma de atraer inversiones extranjeras necesarias para mejorar la producción y la economía, aunque esta apertura ha generado críticas dentro del propio oficialismo, que ve en ello una traición a su legado.
Por último, la relación con Estados Unidos ha experimentado un giro drástico. Delcy Rodríguez ha comenzado a abrir las puertas a un restablecimiento de las relaciones diplomáticas, tras casi siete años de ruptura. La visita de la diplomática estadounidense Laura Dogu y la reapertura de embajadas son señales claras de este cambio. Sin embargo, el acercamiento con Washington ha generado inquietud dentro de sectores tanto de la oposición como del gobierno, que temen que este giro sea una señal de sumisión a los intereses de Estados Unidos.
A pesar de esto, las autoridades venezolanas han defendido la necesidad de estas acciones como parte de una estrategia para asegurar la estabilidad del país y garantizar el flujo de inversiones.
