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El presidente estadounidense anunció que la Marina intervendrá la vía marítima de forma «inmediata» para impedir el paso de buques y el cobro de peajes por parte de Teherán. La ruptura de la cumbre en Pakistán por el desacuerdo nuclear sitúa a la región al borde de una confrontación abierta.

El escenario de distensión en Oriente Medio se ha desmoronado esta madrugada. Tras el fracaso de las intensas negociaciones de paz en Islamabad, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado a la Marina estadounidense iniciar un bloqueo estratégico del Estrecho de Ormuz, el punto de tránsito de crudo más importante del mundo.

La decisión se produce tras la retirada de la delegación norteamericana en Pakistán, encabezada por el vicepresidente JD Vance. Según la Casa Blanca, el diálogo de 20 horas resultó infructuoso ante la negativa de Irán a renunciar a sus ambiciones nucleares, punto que Trump calificó como «el único que realmente importaba».

Intervención naval y represalias

A través de una serie de comunicados oficiales, el mandatario detalló que la Marina de los EE. UU. no solo bloqueará el ingreso y salida del estrecho, sino que también tiene instrucciones de «interdictar» a cualquier buque en aguas internacionales que haya pagado peajes o tributos al régimen iraní para navegar por la zona.

«Nadie que pague un peaje ilegal tendrá paso seguro en alta mar», advirtió el presidente, quien también anunció el inicio de operaciones para destruir las minas colocadas por las fuerzas iraníes en el canal. El mensaje de Trump incluyó una advertencia directa de combate: cualquier ataque contra fuerzas estadounidenses o embarcaciones civiles será respondido con una fuerza letal que, en sus palabras, hará que los responsables «vuelen al infierno».

El Estrecho de Ormuz es el cuello de botella de la economía energética global; por sus aguas circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. El anuncio de un bloqueo y la persecución de navieras que pacten con Teherán amenaza con desestabilizar los mercados internacionales de crudo y elevar los costes de transporte a niveles históricos.

Por su parte, Teherán justificó su postura en la cumbre alegando que las exigencias de Washington eran «excesivas». El régimen iraní había retomado el bloqueo del paso días atrás como represalia por las operaciones militares de Israel en el Líbano, rompiendo los términos de una tregua de dos semanas que ahora parece haber finalizado de facto.

El silencio de la diplomacia

A pesar de que mediadores paquistaníes han instado a mantener el alto el fuego hasta su fecha oficial de expiración el 22 de abril, la retórica de la Casa Blanca sugiere que la fase diplomática ha concluido. «Estamos completamente preparados y listos; nuestro ejército terminará lo poco que queda de Irán», sentenció el mandatario estadounidense.

Desde Bruselas, la Unión Europea ha calificado la situación de «extremadamente preocupante» y ha insistido en que la diplomacia sigue siendo esencial, aunque por el momento no se vislumbra una vía de retorno a la mesa de negociaciones.