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(Caracas / Redacción) — En un hecho de honda repercusión política y operativa para el continente, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo este lunes una reunión de trabajo de alto nivel con las máximas autoridades militares y diplomáticas de los Estados Unidos. El encuentro tuvo como propósito unificar los esfuerzos de asistencia humanitaria y coordinar las complejas operaciones de salvamento y logística pesada tras el catastrófico doblete sísmico que sacudió al centro-norte del país el pasado 24 de junio, una tragedia cuyo balance de víctimas mortales ha escalado de manera alarmante.

La delegación estadounidense estuvo encabezada por el jefe del Comando Sur, Francis Donovan; el encargado de negocios de EE. UU. en Caracas, John Barrett; y el mayor general Kevin J. Jarrard, oficial designado de manera directa para supervisar los movimientos terrestres y aéreos de las fuerzas de tarea norteamericanas desplegadas en el litoral central.

De acuerdo con la información difundida por Prensa Presidencial, las conversaciones bilaterales se concentraron en destrabar nudos logísticos para optimizar las labores de búsqueda bajo estructuras colapsadas, agilizar el flujo de los cargamentos de ayuda internacional y acelerar el establecimiento de campamentos transitorios tecnificados para albergar a las miles de personas damnificadas.

«Estos trabajos conjuntos buscan sentar las bases de una nueva agenda de cooperación que ayude en la reconstrucción de la infraestructura afectada en el estado La Guaira», destacó el comunicado oficial, confirmando que la magnitud de la crisis ha forzado un inédito puente diplomático permanente entre ambos gobiernos, con proyecciones de mantenerse durante la fase de reconstrucción.

El encuentro coincide con la revelación de un devastador balance de daños que confirma los peores temores de la comunidad científica internacional. Según los datos consolidados por el Ejecutivo nacional, los dos sismos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 —que fracturaron la corteza costera con una diferencia de apenas 39 segundos— han dejado un saldo de 3.535 personas fallecidas y más de 16.740 heridos, cifras que amenazan con seguir aumentando a medida que las cuadrillas avanzan en los despejes de escombros.

Ante este panorama de destrucción, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ratificó la vigencia del decreto de estado de emergencia nacional, el cual mantiene suspendidos los servicios básicos no esenciales y las actividades educativas, al tiempo que se preserva la militarización y la declaratoria de área de desastre sobre el estado La Guaira para garantizar el orden interno y la seguridad ciudadana.

Mientras el tiempo se agota para hallar supervivientes en los sótanos y bloques destruidos, la cumbre cívico-militar en Caracas busca dotar de mayor músculo logístico a las miles de brigadas nacionales y extranjeras que continúan laborando sin descanso en los frentes de la tragedia.