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(Caracas / Redacción) — La crisis humanitaria generada por el devastador doblete sísmico en Venezuela ha trascendido el ámbito logístico para convertirse en un agudo conflicto político internacional. Un fuerte cruce de acusaciones se desató entre el alcalde de la Ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi, y el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, luego de que el funcionario centroamericano revelara haber colocado dispositivos de rastreo satelital en los cargamentos de ayuda humanitaria enviados desde su municipalidad.

La polémica estalló cuando Mizrachi informó públicamente que introdujo dispositivos AirTags en los paquetes de asistencia con el propósito de garantizar la rendición de cuentas ante los ciudadanos panameños que participaron en la recolección. Días después, el alcalde difundió mapas de geolocalización que confirmaban que una parte sustancial de los suministros no se encontraba en el estado La Guaira —epicentro del desastre y donde se concentra la mayor población afectada—, sino en la ciudad de Maturín, estado Monagas, dejando abierta la interrogante sobre el manejo y destino real de los insumos por parte de las autoridades venezolanas.

La respuesta del alto funcionario del Ejecutivo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, no se hizo esperar. Durante una comparecencia este lunes, Diosdado Cabello cargó con severidad contra el regidor panameño, calificando la maniobra tecnológica como una provocación inaceptable. «Rechazamos las vulgares, miserables declaraciones del alcalde de Panamá, que le puso un GPS a la ayuda humanitaria, qué miserable», aseveró el ministro.

En un intento por descalificar la denuncia, Cabello apeló al expediente judicial de Mizrachi, recordando los seis meses que este pasó recluido en la cárcel de La Picota, en Bogotá, entre 2015 y 2016, tras una orden de captura internacional por presunto fraude contra la administración pública panameña durante el mandato de Juan Carlos Varela. «Todo ladrón sueña que lo están robando. Ese caballero estuvo preso por peculado, estuvo preso, denunciado por fraude», sentenció el jefe de la cartera de interiores, vinculando los antecedentes del alcalde con un supuesto sesgo de desconfianza.

Lejos de retraerse, Mayer Mizrachi respondió de forma inmediata a los ataques a través de sus plataformas digitales, utilizando un tono irónico al apodar al ministro venezolano como «Diosdado sin Cabello». El burgomaestre panameño defendió la transparencia de su gestión y cuestionó la actitud del funcionariado en Caracas en medio de una emergencia que mantiene al país dependiente del auxilio externo.

«Cae muy mal que critiquen nuestra ayuda, a caballo regalado no se le mira el colmillo», replicó Mizrachi, sumando a El Salvador en la defensa del esfuerzo logístico centroamericano. «No estamos pidiendo gracias, nomás no critiques. Porque mucho se está haciendo y yo sé que la gente está agradecida, aunque tú no lo estés», remató el alcalde, ratificando que el monitoreo de los insumos respondió al deber de auditoría hacia sus electores y no a una agenda de confrontación política.